Agua Fría: Tu mejor aliado de belleza ¡Descúbrelo!

febrero 04, 2020

En Olé! queremos que luzcas una piel brillante y sana, por eso te decimos todos los beneficios que obtendrás al lavarte el rostro con agua fría de día y la noche. Haz este paso indispensable en tu rutina diaria.

Agua Fría para tu rutina diaria

El mejor tratamiento de belleza es lavarte el rostro con agua fría antes de dormir, además de agregar un hidratante para tu tipo piel, garantizando que los poros se cierren y descansen de toda la contaminación a la que se exponen durante el día.

 

Hacer lo mismo en las mañanas hará que tu piel se fortalezca y recupere parte del agua que perdió en la noche, eso ayudará a tu Polvo Compacto a asentarse mejor y verse más ligero.

 

Si bien, el agua caliente ayuda a relajar nuestra piel, abre los folículos y facilita el proceso de depilación, ningún experto en belleza recomienda lavarse el rostro con agua a temperaturas altas ya que tiene efectos negativos.

 

Lo primero que debes saber es que nuestra piel produce aceites naturales que la protegen y mantienen elástica. El agua fría cierra los poros y retiene los aceites, a diferencia del agua a temperaturas altas que altera las grasas con su constante uso, generando resequedad y otras afecciones cutáneas.

 

A su vez, estimula el flujo sanguíneo, lo que facilita la eliminación de las toxinas en el cuerpo de forma natural. Asimismo, esta limpieza a profundidad logra eliminar los residuos causantes de enfermedades de la piel como el acné, la celulitis y las manchas.

Otro beneficio es su efecto reafirmante, lo que la hace el remedio perfecto para prevenir las arrugas. Además, tiene una cualidad antinflamatoria que resuelve de forma rápida la hinchazón del rostro, las bolsas en los ojos y disimula las ojeras.

 

Como último consejo, seca tu rostro delicadamente con una toalla siempre limpia y libre de bacterias, lo más recomendable es acariciar nuestra cara con movimientos circulares, ya que frotarla puede ser contraproducente.

 

Sólo ten en cuenta que la obsesión por la limpieza tiene consecuencias negativas y puede ser el responsable de que tu piel produzca grasa en exceso para compensar la resequedad.

 

Estefanía Bárcenas.



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